Ayer me acosté mucho más tarde de lo habitual. Entre otras cosas, estaba muy atento de las noticias que venían del Anapurna.
Hace tres días, Tolo Calafat sufrió un edema cerebral a 7.500 metros, cuando descendía de hacer cumbre en el Anapurna.
Como es habitual en la alta montaña, el tiempo estaba de mierda: nieve, frío y sobre todo pocas energías para Tolo.
Con él descendían Juanito Oiarzabal y Carlos Pauner. No tenían muchas fuerzas tampoco, pero trataron de seguir bajando para llegar a campamento a más de 7.000 metros de altura.
Desde ese instante empieza la angustia, los rescates fallidos, temperatura baja…
Tolo con un par de cojones, aguantó sólo, sin tienda, ni comida ni medicamentos… a 7.500 metros con edema pulmonar y dos noches a la intemperie.
Por suerte para él y su mujer, con gran entereza habló con ella por teléfono vía satélite el mismo día que falleció en el Anapurna. Entero y con el valor qué solo da la montaña, tranquilizó y pudo despedirse de su familia.
Desde Costa Rica mis máximas condolencias a la familia y un recuerdo especial y emocionado a Tolo que se ha despedido de la vida cómo lo que es: un gran ALPINISTA.

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